Catorce

Fueron mis ganas de verte sin conocerte siquiera
las que dieron realidad a lo evidente.
Era un viernes, tu tan guapa como siempre;
diferente pero igual, como cualquiera.

No hallaba yo en tu cara musa alguna
de esas que habitaban mis poemas.
Llegaste y demostraste aquel teorema
que funde tu mirada con la luna.

Nos dijimos casi nada, que ya es mucho.
Sucedió que se paraba el universo;
su música sonó: yo aún la escucho.

Ahora poco a poco son tus besos
el estandarte rojo con que lucho;
tu día catorce y mis catorce versos.

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