Cuando no te pasa nada

¿Cómo estás? BIEN. Hablamos de grandes mentiras. Tu respuesta ya no parece una novedad como al principio, y mientras un monstruo diminuto va comiéndote por dentro.

Y te callas. Callas esa lucha que crees perdida, ese corazón a la mitad, ese despertar gris de reloj de cuarzo. Más que piedras, parece que quieres tirar bombas a tu tejado.

Pero no quieres. Porque a ti te gustaría contarlo, pero tu ego te dice que no merece la pena, como ya hiciste tantas veces. Abrirte de raíz es una salvajada cuando llevas tanto tiempo sin hacerlo.

No todas las personas son “la persona”, ni todos los momentos “el momento”, pero siempre hay personas para cada momento. Y cuando conviertes ese bien en un me sucede esto, las cosas empiezan a cambiar. Si cualquier dolencia presenta síntomas, las “de dentro” también. No puedes engañar a ese cambio en el tono de tu cara, o esa falta de energía en tu voz, cuando no eres como al principio, como siempre.

Tratemos de poner cada cosa en su lugar, porque llegarán días malos y tras ellos días mejores. No podemos llamar a algo “grande” si no hemos sentido la pequeñez. No no existe un punto máximo si no es por que en algún momento estuvimos abajo. En ese vaivén, a mi parecer, se encuentra esa chispa que hace la vida tan apasionante.

sinus

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