La mujer es otra cosa

El hombre y la mujer no son lo mismo, por mucho que nos empeñemos en decirlo. ¿En derechos y libertades? Por supuesto que son lo mismo. ¿En obligaciones? También. ¿En oportunidades? Lo creo, y espero que cada vez más.

A partir de aquí, el resto son diferencias, las cuales a mi parecer, son las que dan a la raza humana la belleza de la que debería presumir.

Siempre he dicho, siendo hombre, que la mujer debió de nacer cinco minutos antes que el hombre, ventaja que ha conservado hasta ahora. La mujer cuenta con una intuición distinta, una forma de anteponerse a las cosas incluso antes de que haya indicios de ellas. Saben descifrar locuras detrás de las miradas y nosotros, que pensamos jugar en la misma división caemos como moscas. Son las mujeres las de las “ideas felices”, las que aportan cordura (y otras tantas la locura que hace falta). Son las resolutivas, las cariñosas, las que tienen la actitud, las que gritan cuando es necesario, y también las que nos dicen que callemos cuando saben que es lo mejor.

La mujer es sujeto de fascinación, de sensualidad, de erotismo. La mujer es sujeto de poesía. La mujer no es la media naranja, es el árbol que nos hace madurar algunas veces y otras también. Decía Rudyard Kipling, que “La intuición de una mujer es más precisa que la certeza de un hombre”.

La mujer es tantas veces considerada como algo débil e inferior. Considerada como un juguete de usar y tirar, y en último término, como esa tabla en la que tantos insatisfechos y malvividos clavan sus miserias. Desalmados pero a la vez bastante poco inteligentes, porque tocando a la mujer están tocando al origen de la vida que tienen, y sin duda, de la que necesitan.

Por si te has olvidado de lo que  principio: la mujer es diferente. Y me gusta, porque entiendo que en esas diferencias el ser humano encuentra su sitio. No es igual el apoyo o la escucha de una madre, amiga o esposa, a mi parecer, que el de un hombre. ¿Mejor o peor? Distinto, sencillamente.

Hoy, en el Día de la Mujer, espero que se pueda seguir luchando no sólo por una igualdad en derechos y libertades, sino también por reivindicar que en esta vida, la mujer juega un papel diferente. No por lo que hace, ni a qué se dedica, ni cómo pasa el tiempo y mucho menos por aquello que puede hacer o no. Juega un papel diferente porque está hecha de una pasta diferente. No son sólo un cromosoma distinto y, me sentiría satisfecho si cada mujer del mundo se diera cuenta de que es especial por el hecho de ser mujer, de la misma razón que un hombre es especial por el hecho de serlo.

Cada vez estoy más seguro que una persona feliz es aquella que intenta estrechar lazos con el resto mientras reconoce su propia singularidad. ¿No es acaso algo maravilloso que el cosmos nos haya dotado de tal diversidad? Espero que pueda haber ochos de marzo todos los días, y que tantos hombres como yo puedan sentirse orgullosos de contar con la presencia de la mujer en nuestras vidas.

Querría terminar con dos frases que me gustan bastante:

Me atrevería a aventurar que Anónimo, que tantos poemas escribió sin firmarlos, era a menudo una mujer. Virginia Woolf.

Quien quiera ver prosperar sus negocios, consulte a su mujer. Benjamin Franklin.

Anuncios

9 comentarios en “La mujer es otra cosa

  1. Necesarios el uno del otro, juntos el hombre y la mujer son más fuertes. Buen post, comparto la idea. Juntos llegamos lejos!
    PD: Yo creo q como mujer mi día es todos los días.
    PD 2: Los hombres también tienen lo suyo jajaja
    Saludos! 🙂

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s