Nota en la nevera

Tengo la mala costumbre de olvidarme de lo importante.
Pierdo las llaves, el dinero, el tiempo, el miedo o la vergüenza hasta el punto de no saber dónde he dejado las cosas.

Si, soy despistado. Y de vez en cuando me olvido pensamientos en trozos de papel, en servilletas o en pentagramas con mala letra. Me olvido del pasar del tiempo y, para cuando lo encuentro, ya es demasiado tarde. Con bastante frecuencia me olvido hasta de mi nombre e intentó parecer quien no soy, a lo cual me olvido de que estoy haciendo el ridículo.

Y claro, entre despiste y despiste, a veces llegan oportunidades que vuelven por el mismo sitio, cual maleta errante en la línea de equipaje de un aeropuerto cuyo dueño ha olvidado no porque no le importe, sino porque en ese momento pensaba en otras cosas. Desde entonces, trato de llenar mi nevera de notas, a fin de recordar cada mañana dónde tengo la cabeza, el corazón y mis límites, por si alguna vez los olvido en algún sitio.

Al menos, me consuela saber que no soy el único despistado. Se nos olvida con bastante frecuencia que la gente nos quiere. El día que diagnosticaron a la tierra de amnesia crónica, campesinos de todo el mundo llenaron los campos de margaritas, tratando de que todas ellas tuvieran pétalos impares. Por entonces no había notas adhesivas, y mucho menos neveras.

Necesitamos que nos digan que nos quieren. De ello, que nos cueste tanto estar separados de la otra persona, no sólo porque nos guste estar con ella, sino porque nos recuerda constantemente que nos quiere. La amnesia crónica persiste, y no nos lo permitimos. Tratando de pasar veinticinco horas al día con el otro, como si se le obligara a llenar la nevera con notas que dicen te quiero. A pesar de mi despiste, intento no olvidar quién me quiere y quien no, haciendo fuerte la palabra distancia. Me gusta quedarme con las pequeñas cosas, con los gestos que dicen todo con casi nada, y con tantas veces que sin decirlo me dijiste te quiero. Momentos, como bien dice su nombre, inolvidables.

Como se suele decir: “no me quieras mucho, quiéreme bien”, y yo, no me olvido de quererte, aunque lo olvides.

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14 comentarios en “Nota en la nevera

  1. He llegado no sé cómo a este blog, entre tanto y tanto rebuscar un poco de prosa (que para mí lo que has escrito tiene sus toques de poesía incluso) me ha encantado el uso que haces de cada una de las palabras.

    Me ha gustado cuando ese final de: Como se suele decir: “no me quieras mucho, quiéreme bien”, y yo, no me olvido de quererte, aunque lo olvides.

    En fin, que sepas que me suscribo.

    Espero leerte más y de sobra que estás invitado al mío. 🙂

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  2. Reblogueó esto en y comentado:
    “… Me gusta quedarme con las pequeñas cosas, con los gestos que dicen todo con casi nada, y con tantas veces que sin decirlo me dijiste te quiero. Momentos, como bien dice su nombre, inolvidables.”

    Nota en la nevera.
    Gracias, Ángel Rubio 🙂

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    1. Muchas gracias por tu comentario. ¡Esos proyectos! Aún incluso aunque hagas notas, a veces ellos mismos se ocupan de esconderse. No se lo tengas en cuenta. Cuantas cosas queríamos hacer, no hemos hecho y hemos dado gracias por ello. Saludos!

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      1. Vuelvo a escribir para suscribirme, ya que tocar “recibir nuevas entradas por mail” es la única forma que encontré. Pon un botón de “follow me” en la página principal, que no perderse ninguna pieza de tu bello arte debería ser una opción más sencilla!

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