El país en el que vivo

A veces pienso, aunque suene a paradoja, que el patriota no es profeta en su tierra. Creo que es posible amar un lugar aunque a veces no se porte como te gustaría, o se olvide de hacer los deberes, o te muestre su peor cara. Porque te dio la vida, te ha cuidado y te hace aquello que eres hoy. Por su historia, por sus costumbres, por ser como es.

Me gusta España. Me gusta la España de Garcilaso, la de Miguel Hernández y de Machado. De Séneca, de Dalí, de Nadal. También la España de Goya, de Ortega y de Picasso, de Averroes, de Sabina, de Servet, de Camarón o de Suárez.

Me gusta la España de Isabel, la de Pardo Bazán, y la de Teresa de Ávila. La de Elisa, de la Latina, la de María Zambrano, de Lina Morgan, la de Rosalía y por encima de todo, la  de aquellas mujeres que en la sombra hicieron tantísimo por el país en el que vivo.

Me gusta la España del Quijote, del toque por Fandangos, la Sevillana y la Jota. La tortilla, el aceite, el buen jamón en buena mesa, las croquetas de mi madre.

Me gusta la España de mis padres, amigos y hermanos. Y también, aunque a veces me pese, me gusta la España de mis abuelos. Creo que en un país nunca deben luchar hermanos contra hermanos, en nombre de nada ni de nadie y espero, que no volvamos a cometer tales errores. Me gusta la España que te abre los brazos, que te invita a volver, que te saca algo para picar cuando llegas de viaje. La España trabajadora, la que lleva a su familia adelante y no deja que nadie se quede atrás.

Me gusta una España tan rojigualda y a la vez de tantos colores. Me gusta que se respete mi opinión y pueda expresar lo que pienso sin que haya alguien que lo evite por el simple hecho de no gustarle. Donde se defienda la palabra, la cultura, el buen gusto, el buen arte y sobre todo el servicio a quien no tiene. Quiero aprovechar para lanzar un grito por esa España que me gusta y tantas veces no se respeta por intereses o porque no se cree importante. Estamos en un momento de la historia donde no podemos dejar de lado tantas realidades que entran dentro de la propia dignidad y vida de las personas: gente que no tiene para comer, que pierde su casa y trabajo, y gente que ve como sus súplicas se amontonan en la mesa de un juzgado.

Porque también me gustan los Españoles, y ¿porqué no?, también aquellos que no lo son, pero llegan y se sienten como tales. Porque España es choque de culturas. España es judía y es musulmana, se emociona con la Esperanza de Triana y sabe bailar chotis. Es canaria y mexicana, es china, y sí, también es catalana. España nace en Bogotá, en Santiago de Chile, en Haití, en Bucarest, en Lisboa, en Moscú, en Tánger y en Nueva Delhi. España es de aquellos que lo forman, y de aquellos que se van pero la tienen en su corazón.

España es Extremadura, y olé, porque no podía quedarme sin decirlo.

España me ha dado el Castellano, y el Castellano me ha dado estas palabras. Me gusta su sencillez, su hondura, su habla castiza, sus dialectos, su precisión, su amplitud, su belleza. Me ha dado el idioma de la fiesta, de la glosa, de la seguidilla, de la movida madrileña, de la Constitución, de Cervantes, de la Zarzuela, de Lope y de la Codorniz. El idioma de García Marquez, de Silvio, de Atahualpa, de Victor Jara, de Borges y de Cortazar. Porque el castellano sale de sus fronteras y cambia el mundo.

Por esto y por mucho más me enorgullece escribir sobre un país que unos llamaron “Tierra de Damanes”, otros “el Imperio donde nunca se pone el sol” y yo, simplemente me limito a llamarle “Casa”. ¡Y que Viva España!

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Imagen de NASA.gov

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6 comentarios en “El país en el que vivo

  1. hace poco obtuve la nacionalidad española que me llegó por la ley de nietos y estoy muy feliz de eso porque es algo que me llega por mi abuelo gallego con el que me crié y que disfruté hasta la media adolescencia cuando falleció y se volvió espíritu que me acompaña y me guía y así será hasta el final… yo soy cubano, amo profundamente mi país porque mis antepasados me lo enseñaron y mi abuelo gallego que jamás me dejó de hablar de su aldea en sierra de outes, que nunca dejó de hablar de su tierra, de su región y de su país es un horcón definitivo en eso… si soy con orgullo cubano es porque él fue siempre, con orgullo, español…

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    1. Muchas gracias por comentar. Creo que lo importante es no olvidar de donde venimos y de dónde vinieron nuestros antepasados. Son nuestras raíces las que nos hacen en definitiva ser lo que somos ahora, lo que vivimos allí y lo que dejamos cuando nos vamos.

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  2. Qué bello canto a tu tierra toda. Hermosísimo. y objetivo aún entre tanta subjetividad.
    Gracias por ponerte en el lugar de quienes la hemos pasado y pisado, vivido y amado y la llevamos en el corazón, aunque volvamos a nuestro país de origen.
    ¡Ole a tanta belleza!
    ¡Abrazos!

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