Vayan saliendo

Resulta inevitable, son las cinco y pico de la mañana y todo lo que podía pasar ya ha pasado. Encienden las luces del local y aquel hombre emparentado con la familia de los gorilas te invita amablemente a abandonar aquel lugar. Todo el mundo era consciente de que cerraría en algún momento, pero en la noche todo es difuso y, por lo general, el cuerpo aguanta menos que el despertador.

Y se acaba, se acaba la noche como se acaban los años, como se acaba este. Un año que te invitó con amabilidad a entrar él, aunque, al fin y al cabo, no había otra opción. Un año que te ha hecho distinto, sin perder lo que eres, que te ha hecho sangrar, que te ha hecho reír a carcajadas y, en definitiva, que te ha hecho. Se acaba el año, como la noche, y al día siguiente se llenan las calles y las redes de propósitos de año nuevo. Una suerte de resaca emocional, de aquello que la noche antes debiste de hacer y no hiciste, o aquel error que cometiste, porque era tarde. Ya sabes, llamar a las cuatro a tu ex nunca fue una buena idea.

Pero nos gusta hacer propósitos de año nuevo, porque queremos demostrarnos que nos importamos, que hay cosas que no nos gusta como están, porque queremos, porque podemos, aún sabiendo que aquel primero de Enero será igual. Pero no es igual, porque celebramos haber sobrevivido un año más a esta batalla que es la vida, de este viaje apasionante que no dura demasiado, pero si lo suficiente como para que merezca la pena brindar. Brindar con la familia, con los amigos, con los enemigos que te hicieron entender que esto iba en serio. Brindar contigo y para ti, porque vales, porque te has sido fiel una vez más.

Mucha gente se imagina el principio del año como un libro en blanco que comienza por la primera página. Y está bien, si no fuera porque aquello que te espera depende en gran parte de cómo lo recibas, de los errores que te han llevado hasta ese punto, de lo aprendido, de lo olvidado…  Pero en lo que no se equivocan es en que aquello que llega no lo conoces, y sólo por eso, ya merece la pena brindar.

Y llegará, dentro de un año, el día en que te toque salir de la sala una vez más, porque el tiempo tiene prisa y no pide permiso para pasar.

Pero, mientras tanto, bailemos.

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5 comentarios en “Vayan saliendo

  1. Me ha parecido un texto inspirador, y el toque final ” bailemos”,la imagen me recordó a diario de una pasión, la cual es mi película favorita, suenas con satisfacción, tranquilidad de vivir y agradecimiento con la vida por poder gozar de tantas cosas. Un mega saludo te deseo lo mejor de lo mejor, por que lo que viene al rato, mañana y después, siempre será mejor, igual más complejo, pero mejor!

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  2. ¡Hermosas palabras! Brindo por este año, todos los que se fueron y todos los que vendrán. El 2016 fue muy especial para mí porque cumplí sueños que no esperaba ver realizarse hasta dentro de años y porque morí y renací una y otra vez. No espero que el 2017 sea distinto en ese sentido.
    Como dice una querida amiga, ¡que la vida nos despeine!

    Chinchín, querido ángel.

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